Un consejo que siempre doy a mis amigos y familiares, es que cuando se tengan que enviar emails a muchas personas, pongan a todos los destinatarios en la casilla “Copia Carbón Oculta” (CCO) o en inglés “Blind Carbon Copy” (BCC) del cliente de correo electrónico, ya que de esta forma reducimos las posibilidades de que los spammers intercepten estas direcciones para enviar correo basura (spam).
La excepción a la anterior "norma" es cuando se requiere que las personas que reciban este email puedan participar en una especie de "charla offline" con todos los receptores, utilizando la característica "responder a todos". Mis amigos y yo utilizamos a veces este método para ponernos de acuerdo para quedar para algún evento, decidir el regalo de cumpleaños conjunto para algún amigo, etc. No hay ningún problema en usar este "sistema", siempre y cuando se trate de una lista cerrada de destinatarios. En cuanto alguno de los destinatarios decida reenviar el email a muchas otras y no siga estos consejos, estaremos facilitando la obtención de direcciones de email a los spammers.
Evidentemente, todo esto no sirve de nada si no se eliminan también todas las referencias a emails del cuerpo del mensaje, por lo que también deberíamos tomar la pequeña molestia de eliminar todo aquello que no forme parte del contenido del email, especialmente otras direcciones de correo electrónico. Además, de esta forma también reducimos el tamaño del mensaje, el envío y la recepción son un poco más rápidas y sobretodo facilitamos la lectura a los futuros lectores.
La mayoría de ocasiones este tipo de envíos son lo que se denominan cadenas de correo electrónico, que son mensajes cuyo contenido incita a reenviarlo a todos nuestros conocidos. Sus contenidos suelen ser:
Los cuatro primeros puntos no aportan nada al lector, ya que casi siempre se trata de mentiras, por lo que yo aconsejo no reenviarlos. Respecto al último punto, habrá quien lo considere spam y habrá quien no. Por este motivo, antes de reenviar este tipo de mensajes sería bueno conocer las preferencias de los destinatarios respecto a éstos.
Si piensas que el evitar la proliferación del correo basura no es suficiente motivo para seguir estos sencillos consejos, entonces quizás este otro motivo te convenza más. Recordad que las direcciones de correo electrónicas son consideradas por la ley (artículo 3A de la LOPD) como un dato personal, igual de importante que nuestro NIF o nuestros datos bancarios, por lo que el uso de éstas sin el consentimiento del propietario puede ser castigado por la ley.
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