Es triste, pero parece que la solución más económica para deshacerse de un gran barco es hundirlo cerca de algún país pobre. Imaginad las terribles consecuencias que puede tener esto para el ecosistema de la zona.
Para muestra un botón, el portaaviones USS Oriskany has sido hundido recientemente en el Golfo de Méjico, tal y como demuestran las siguientes imágenes. Y parece que no es el único caso, ya que hace un tiempo se dejó barado un petrolero en Bangladesh donde mujeres y niños lo desmantelan para vender las piezas en el mercado.